martes, 26 de enero de 2010

El comienzo del fin.

Y hoy empiezo mi blog. El escritor ambizurdo, así titulado por una serie de razones.

La principal y más importante de ellas es que soy torpe con ambas manos, no sé tocar instrumentos, tengo talento en algún deporte ni sé mecanografía. La segunda, es que el título de "escritor" no me lo invento, sino que es necesario para que vosotros, mis aburridos lectores sin nada mejor que hacer, podáis leer estas letras ¿no?

Estoy cansado de repetir a la gente de alrededor que no me importa su vida. Que no me apunten la fecha de sus cumpleaños en el calendario, ni me recuerden su color o número preferido, o me hablen de sus problemas sentimentales. Este blog va destinado, entre otras cosas, a mofarme de ese tipo de gente.

Lo siento por los forofos de la ciencia, pero pocas entradas sobre nuevos proyectos de la NASA o bromas en baños públicos japoneses vais a encontrar por aquí. Y si sois uno de esos tipos a los que critico, ni os ateváis a leer, mejor.

En condiciones normales, hubiera pasado olímpicamente de perder mis preciados píxeles en visualizar cuadernos de bitácora virtuales; huelga decir que esto no es una situación habitual. Parece ser que el invierno ha retenido bajo siete llaves a las personas para que estudien (sin resultados aparentes) aislados en sus casas. Eso impide que los bichos raros como yo encontremos a alguien con quien conversar un poco, y se me han agotado los vídeos de monólogos de Luis Piedrahita.

A fin de cuentas, escribir en un diario, en un blog, o incluso en una revista no se diferencia mucho de hablar solo (¿habré caído en una espiral maníaco-depresiva, así porque sí?). No tengo costumbre de guardar nada, así que confiaré en poder usar este mini espacio a modo de agenda, ya que la mía está llena de cumpleaños que me importan un bledo.

Como yo no soy muy de prometer, es difícil que se me vea (lea) diciendo esto; pero me comprometo a humillar públicamente (si es que puedo) a uno de esos individuos, objetos o situaciones que sacan tanto de quicio todos los días... a fin de cuentas, más mérito tiene el guionista que el monologista ¿no?

Ya tengo mi objetivo para mañana:

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